La primera vez que compré un cuaderno en Egon, fue una sorpresa. No más comenzar a escribir las primeras líneas y ya mi pluma volaba. No entendía que podía estarme pasando. Me dejé llevar, fue una experiencia religiosa. Hay un poder, un algo indefinible en estos cuadernos. Pasaron 15 años de aquella primera vez y ya llevo 45 novelas escritas de puño y letra. Realmente los recomiendo!
Sidonie-Gabrielle Colette